La comunicación del proyecto emprendedor es una pieza del proceso de innovación, no solo como presentación del resultado de nuestro trabajo, sino como una etapa que en sí misma aporta valor y ayuda a avanzar.

Los tiempos de cambio rápido exigen ser ágiles y validar nuestras ideas, antes de hacer grandes inversiones de tiempo y dinero. Hemos de construir la propuesta de valor, hacerla llegar a nuestro target y determinar si existen suficientes clientes interesados en pagar por lo que ofrecemos. De acuerdo con la filosofía de Design Thinking, poner al usuario en el centro y orientarse a la acción.

Las entrevistas con potenciales clientes permiten validar o no el problema y la solución que proponemos. Los experimentos ayudan a aprender y avanzar para definir el Modelo de Negocio. 

Para que nuestra idea se convierta en realidad hemos de “salir del edificio”, conectar con las personas y sus necesidades. Observar, escuchar, comunicar nuestra idea, escuchar aún más, aprender de los clientes y mejorar la propuesta.

Siguiendo el esquema crear-medir-aprender, diseñaremos experimentos con poco riesgo que nos permitan aprender, reorientar o mejorar nuestra idea, ya sean un sitio web para testear número de visitas, campañas sencillas en redes sociales, simulaciones de ventas, u otras pruebas que permitan validar nuestro modelo de negocio.

 

Aprender con los clientes

En muchos casos, estas experiencias comienzan con un sencillo prototipo: una simulación de la app en un pdf, una landing page… Si mi prototipo convence podré seguir adelante. La clave está en observar, orientarse a la acción, escuchar y aprender de la respuesta del entorno.

Otra oportunidad de testear la viabilidad de la idea está en las plataformas de crowdfunding. Una oportunidad de conectar y de escuchar. Hemos de contar nuestra idea, a través normalmente de un vídeo, para descubrir qué interés despierta el producto, si hay quiénes pagarían por él, qué recompensas son las más atractivas, qué falta en la propuesta,… Para pivotar si fuera necesario y conectar plenamente con las necesidades de los clientes.

A la hora de presentar la idea a los posibles early adopters será ideal mostrar el prototipo para probarlo. Pero a menudo, no nos es posible mostrar todas sus posibilidades, cualidades y ventajas desde el inicio. En estos casos, el pitch comercial se convierte en una herramienta básica, imprescindible para avanzar.

También con el fin de captar financiación habremos de contar nuestro proyecto, explicando la idea, el mercado potencial, el modelo de negocio, los logros alcanzados hasta el momento y los pasos futuros que esperamos dar.

Talleres de comunicación para construir

Los talleres de comunicación son una oportunidad de construir en cualquier etapa en la que nos encontremos. 

Organizar las piezas de nuestro proyecto y exponerlo a un grupo genera oportunidades de feedback, permite que fluyan nuevas ideas, lleva a abrir nuevos caminos, matizar puntos poco claros, descubrir obstáculos…

Contar nuestro proyecto ayuda a pensar, ordenar y madurar las ideas. Si además, tenemos un grupo constructivo delante, las posibilidades de mejorar, cuestionar y enriquecer la idea se multiplican. Es frecuente que como consecuencia del debate surjan ejemplos significativos, nombres, metáforas, imágenes, historias o argumentos que funcionen.

En realidad, cualquier organización grande o pequeña que quiera innovar y ser competitiva habría de generar espacios de comunicación constructiva en los que sea posible compartir las nuevas ideas, tanto internamente como con los clientes.  Experiencias de intercambio, aprendizaje e innovación.

Por todo ello, si es tu caso, como emprendedor o intraemprendedor, te animo a construir tu pitch y a exponerlo en un entorno donde las críticas y las sugerencias permitan a tu idea avanzar. Y sobre todo que te prepare para salir fuera y conectar con tus clientes, aliados, prescriptores o inversores.

¡A por ello!

 

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