Hace unas semanas tuve el placer de visitar el CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana), en Burgos, para impartir un taller de oratoria para su equipo.

Fue una jornada muy emocionante para mí por muchas razones. La evolución humana es un tema que me maravilla.

Me impresiona saber por ejemplo que las características morfológicas de unas decenas de molares (148) encontrados en Atapuerca nos hablan no solo de las características evolutivas del homo antecessor,  sino también de las migraciones de las distintas poblaciones europeas.

Hoy sabemos, por ejemplo, a partir de los estudios realizados en la Sierra de Atapuerca, que el Homo antecessor, hace unos 800.000 años, ya tenía la capacidad, al menos en su aparato fonador, para emitir un lenguaje oral lo suficientemente articulado como para ser considerado simbólico, aunque por otra parte, la fabricación de utensilios por parte del Homo habilis hace unos dos millones de años, también sugiere que en éstos ya existía un lenguaje oral articulado muy rudimentario pero suficientemente eficaz como para transmitir la información para la confección de los toscos artefactos.

Me admiran los avances en el conocimiento sobre los orígenes de nuestra especie, la bipedestación, la evolución del cerebro, el origen del lenguaje, el nacimiento del arte, la aparición de la conciencia…  Considero que nuestro sustrato animal explica mucho de nuestro comportamiento, y conocer nuestro origen y nuestras diferencias nos ayuda a saber hacia dónde vamos.

Además, influída por mi padre, desde niña me ha interesado la comunicación no verbal, que nos conecta con nuestros antepasados homínidos y otros animales.

Me maravilla por todo ello la misión del Cenieh y los profesionales que lo forman. Se trata de una infraestructura abierta a la comunidad científica, en la que se desarrollan investigaciones en el ámbito de la evolución humana, promoviendo la sensibilización y transferencia de conocimiento a la sociedad e impulsando la colaboración en excavaciones de yacimientos tanto españoles como de otros países.

El Cenieh es una de las 29 ICTS de España (Infraestructuras Científicas y Técnicas Singulares de Europa). Dispone de instalaciones para una actividad investigadora de excelencia y para apoyar al sistema de I+D+I nacional. Sus instalaciones y equipamientos tecnológicos son una referencia a nivel internacional, así como su investigación científica puntera.

A lo largo de la jornada, tuve la oportunidad de conocer algunos de sus proyectos y me encantó la pasión de los profesionales que encontré; ya fuera en la organización de un Congreso internacional sobre Arqueometría, en la investigación en laboratorio para datar fósiles u otros restos, impartiendo talleres de Geo-cronología, o en la labor de difusión de la ciencia hacia colegios e instituciones educativas.

Me encantó saber por ejemplo que el análisis de una estalacmita y sus capas nos permite obtener información sobre cómo era el clima en distintas etapas de la Historia, sobre los seres que habitaban las cuevas y sobre los usos que le daban. Como explicó una de las profesionales técnico de laboratorio, las cuevas son libros que nos abren puertas al pasado”.

Con motivo de la semana de la Ciencia, quiero agradecer a los científicos y científicas españoles que trabajan con rigor y convicción para explicar cómo son las cosas y cómo fueron, para ir haciendo luz en materias que servirán al ser humano para comprender quiénes somos y hacia dónde vamos. Muchas gracias.

Queda mucho por hacer para que la ciencia ocupe su lugar en nuestra sociedad. Que los científicos se formen en comunicación es un muy buen comienzo. 🙂

 

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