Man shouting into loudspeaker and modern blue icons and symbolsHace unas semanas, en un curso que impartía para el Grupo SEPI, me hablaron sobre un nuevo proyecto en el que está inmersa la empresa pública Navantia. Navantia ha ganado recientemente un concurso para el diseño, la transferencia de tecnología y la asistencia técnica en la construcción de un buque para la armada de la India. Las proporciones del proyecto son impresionantes. Si el buque se colocara vertical, igualaría en altura a la Torre Espacio de Madrid y se sabe que generará trabajo para la plantilla de Navantia en El Ferrol durante varios años.

Parece que la empresa española se sitúa a primer nivel en tecnología naval, a la par que su homóloga francesa, que ha ganado recientemente otro concurso de un proyecto similar para la armada rusa. Estas plataformas albergan varias plantas con capacidad similar a la de un gran hospital u hotel, un aeropuerto en la cubierta, varias plantas de garaje y espacio para el transporte de contenedores… En la actualidad, estos enormes barcos se emplean en labores de ayuda humanitaria ante catástrofes como las de Haití o Filipinas.

Creo que necesitamos saber que en nuestro país hay empresas y profesionales haciendo muy bien su trabajo. Que nuestra tecnología es competitiva y nuestros equipos están muy bien formados.

Creo que necesitamos contar historias de trabajo y éxito que están ocurriendo ahora. De no hacerlo, corremos el riesgo de caer en una espiral de falta de confianza y malos resultados. Las historias que oímos hoy hablan de cierres, corrupción, injusticias y desacuerdo. Es necesario que esas historias salgan a la luz, que se sancione a los responsables y se hallen soluciones. Pero no debieran ser las únicas.

No estaría nada mal mostrar que también hay muchas pequeñas pymes y micropymes competitivas, generando empleo, saliendo al exterior y vendiendo cada vez más fuera. Inclinando por fin nuestra balanza de pagos en un sentido positivo.

Como dijo Henry Ford, “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón”. Las expectativas de una persona, grupo o territorio, condicionan su comportamiento y sus resultados. Y las historias que leemos y oímos pesan en nuestra cultura común como ciudadanos de un país y en nuestras creencias de capacidad. No olvidemos que entre todos estamos construyendo las creencias de capacidad de las nuevas generaciones.

¿Qué historias queremos contarles?

 

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