Diez claves para construir una buena historia

Kid holding clapper board in handsEn los últimos años, he impartido talleres de storytelling muy diversos para empresas y organizaciones. Retos como   reforzar el liderazgo de directivos a través del relato, ampliar las competencias de comunicación de comerciales, usar la fuerza del relato para hablar en público o dar vida al pitch de una startup para que enamore en 5 minutos a los inversores.

Recientemente he colaborado en un proyecto de storytelling muy interesante con FSC Inserta, parte de la Fundación ONCE. El proyecto buscaba mostrar la importancia de las historias para dar a conocer la realidad laboral de las personas con discapacidad. Fue un proyecto precioso en el que aprendimos un montón sobre personas y sobre grandes capacidades.

Cada experiencia me reafirma más en la capacidad de la historia de ayudarnos a conocernos a nosotros mismos y a conectar con otras personas.  Los seres humanos estamos hechos de historias. Las historias que nos contamos construyen nuestra autoestima, nuestra identidad e incluso nos guían en nuestros proyectos.

Y revolucionan nuestra comunicación, desmarcándonos de los mensajes aburridos y planos.

Todo ello me anima a compartir estas 10 claves para construir historias que capten la atención.

1. Estructura. La primera recomendación sería seguir la estructura de la narración. La historia contiene unos elementos que hacen que funcione: un comienzo o presentación en el que aparecen los personajes, un conflicto o nudo, y un desenlace que normalmente produce un cambio o transformación.

2. Héroe. Es necesario que la historia contenga al menos un héroe o personaje con quien la audiencia se pueda identificar o que despierte su interés. Habitualmente, mostrar una debilidad del personaje lo hace más memorable y atractivo, al resultar más cercano y creíble.

3. Conflicto. Además, necesitas un conflicto, pues es lo que produce atención y deseo de continuar escuchando. La felicidad en las historias no interesa. De hecho, el “y vivieron felices para siempre” en los cuentos indica que aquí termina la historia. 🙂

4. Cambio o transformación. Para que exista una historia, algo tiene que moverse y cambiar. Se pasa de una situación A a otra situación B. (Por ejemplo, el personaje se dirige a estudiar derecho como su padre y su abuelo y al final decide ser bailarín de ballet clásico).

El cambio puede ser un hecho físico, una decisión, un cambio en la persona, o un cambio en la percepción de la situación por parte del lector. La historia consiste en narrar cómo se pasa de la situación A a la situación B.

5. Conexión. Es fundamental que la historia sea relevante para el público. ¿Cómo conseguir un conflicto interesante? El conflicto genera un interrogante en el receptor. Las preguntas fuertes y significativas para tu público llevan a un mayor vínculo. Y una pregunta débil les hará desconectar.

El conflicto tiene que ver con las dificultades que encuentran los personajes. ¿Contra qué o por qué luchan? ¿Qué injusticia combaten? ¿Ante qué paradoja o contradicción se encuentran? ¿Qué quieren desesperadamente? ¿Qué debilidad personal tienen que superar? La historia conectará más si esa pregunta o conflicto tiene que ver con las necesidades y los valores de tu público.

6. Autenticidad. Aporta tu punto de vista diferente, tu propio estilo, sin olvidarte de mostrar la parte humana de la historia, que la hará más cercana y real. La honestidad y la autenticidad son una prioridad hoy. Ser sinceros significa mucho y genera confianza.

7. Aprendizaje. Frecuentemente la historia presenta un tema, algo que trata de decirnos y puede ser útil en nuestra vida. A menudo el protagonista aprende o crece a lo largo de la historia a medida que lucha por resolver su problema. Lo que el personaje aprende puede ser el tema de la historia. Pero cuidado con sermonear; a menudo no necesitamos concluir cuál es la moraleja. Es mejor que el tema se extraiga solo.

8. No estereotipos. Lo excesivamente previsible es un mal ingrediente para la historia. Si los personajes muestran características o comportamientos alejados de los estereotipos, las historia tendrá más posibilidades de sorprender .

9. Lenguaje. Recuerda que no tienes que escribir con un lenguaje sofisticado para escribir bien. Usa el lenguaje que suene bien para tu historia. Eso sí, busca siempre la palabra más próxima a lo que quieres transmitir, la que cree una imagen más clara de lo que estás describiendo. Y si algo no aporta valor, elimínalo.

10. Visualización. La famosa expresión en inglés “show, don´t tell”. Muéstralo, no lo cuentes. Cuando ocurra algo vital en tu historia, que cambie la suerte de los personajes, no lo expliques, muestra la escena. Puedes también incorporar frases de diálogo directo en lugar del estilo indirecto. Los lectores tendrán la oportunidad de ver las mejores partes de la historia delante de sus ojos.

Y por supuesto, después de conocer estas reglas, innova y salte del guión. Lo mejor de las historias es que no son una ciencia exacta y podemos seguir sorprendiéndonos.

Aquí tienes el enlace al sitio web que ha resultado del proyecto con Inserta: historias PorTalento.

Si te apetece trabajar en tus historias para hacer mejores presentaciones y conectar mejor con tu público, puedes pedirnos información sobre nuestros talleres.

 

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